Desde el año 2000, EE.UU. ha vivido una serie de eventos que marcan un preocupante patrón de violencia política. El asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, el intento de asesinato de Donald Trump en 2024, el ataque al esposo de Nancy Pelosi en 2022, y el asesinato de la congresista Melissa Hortman en 2025 son solo algunos ejemplos de una tendencia que se ha intensificado en los últimos cinco años y que nos deja, con el asesinato de Charlie Kirk, un nuevo testimonio sangriento de esta realidad.
Según la organización judía Liga Antidifamación, entre 2022 y 2024, se registraron 61 asesinatos por motivos políticos en Estados Unidos, y todos fueron cometidos por extremistas de derecha.
Aunque también se han documentado ataques de militantes demócratas o “de izquierda”, como el tiroteo del 14 de junio de 2017 en Virginia contra congresistas republicanos, en el que resultó herido el entonces coordinador de la mayoría de la cámara de Representantes, Steve Scalise.
La violencia ya no se limita a figuras nacionales: según la Iniciativa Bridging Divides de la Universidad de Princeton, en 2024 se registraron más de 170 incidentes de amenazas y acoso contra funcionarios locales, incluyendo jueces, en casi 40 estados de la Unión.
Varios gobernadores han sido blanco de amenazas en redes sociales, especialmente durante la pandemia y en contextos electorales. De hecho, en 2020, un grupo de extrema derecha intentó secuestrar a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, afortunadamente, el FBI desmanteló el macabro plan, que incluía un juicio simulado y ejecución por “traición”.
En 2022, el esposo de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, Paul Pelosi, fue atacado con un martillo en su casa por un sujeto catalogado como “conspiracionista” que buscaba atacar a la congresista.
El estado de Minnesota, el mismo en el que fue asesinado George Floyd durante su arresto en 2020, fue escenario de un ataque múltiple contra el senador estatal demócrata John Hoffman y su esposa (sobrevivieron) y contra la presidenta de la Cámara de Representantes estatal, Melissa Hortman, y su esposo (asesinados).
Ambos atentados se produjeron la misma noche en las respectivas residencias de las víctimas y por un mismo agresor. El caso fue considerado un ataque político coordinado
Así, en la escena política estadounidense el riesgo se ha democratizado y hasta el propio Donald Trump ya estuvo en riesgo de caer batido durante la campaña electoral.