Uno de los momentos más álgidos de esta Asamblea General de la ONU fue el discurso del presidente de Colombia. Gustavo Petro insistió en que el narcotráfico es un problema global y pidió un cambio en las políticas internacionales que hasta ahora ha privilegiado la represión sobre las soluciones sociales.
Petro vinculó además la crisis climática y el narcotráfico, argumentando que la deforestación, la degradación ambiental, la contaminación de los ríos y la economía ilegal están conectadas en un mismo circuito de violencia y destrucción. Señaló que quienes se lucran del tráfico de drogas no son los campesinos que siembran la hoja de coca y no están en los países empobrecidos, sino en ciudades como París, Nueva York, Miami, Dubái y Madrid, donde residen los jefes mundiales del tráfico de drogas.
Sobre Gaza, Colombia se alineó con los países que piden una acción global urgente. La defensa de los derechos humanos y la denuncia del doble rasero de la comunidad internacional, “capaz de reaccionar con firmeza en Ucrania pero pasiva en Palestina”, marcó la diferencia al tener el atrevimiento de llamar a conformar una “fuerza militar mundial que libere a Gaza, que nazca de la votación de la Asamblea General de la ONU y no del Consejo de Seguridad”. Petro tuvo la osadía de hacer este llamado en las calles de la Gran Manzana, por lo que Estados Unidos le retiró la visa para volver a ese país.