Según el Índice de Riesgo Climático Global de Germanwatch, República Dominicana es uno de los diez países más vulnerables a los efectos del cambio climático.
Y pese a que nadie duda de esta realidad, las prioridades presupuestarias y la planificación territorial aún no son suficientes para enfrentar la amenaza, que requiere mantener la visión holística y coordinada de la acción climática.
El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) identifica múltiples amenazas: aumento del nivel del mar, sequías más frecuentes, tormentas más intensas, pérdida de biodiversidad y estrés hídrico.
También la Contribución Nacionalmente Determinada prioriza más de treinta acciones para adaptarnos al cambio climático. Pero persiste la falta de recursos en los países en desarrollo, dependientes del prometido apoyo internacional para financiar proyectos de adaptación a esta realidad.
Inversión en infraestructuras como plantas de tratamiento, sistemas de alerta temprana o zonas de amortiguamiento natural, son algunas de las áreas en las que estamos avanzando pero debemos acelerar el paso, pues la situación actual deja expuestas a comunidades costeras y rurales que ya están siendo afectadas.
Y ese impacto no es poca cosa, según el Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL), la República Dominicana pierde cerca del 0.9% del PIB anualmente debido a los efectos del cambio climático, un huracán de categoría 4 dejaría pérdidas de hasta 10% del PIB y uno de categoría 5 destruiría el 15% del PIB.
Los sectores más afectados suelen ser la infraestructura de transporte y las viviendas, pero el huracán Fiona, por ejemplo, golpeó duramente a los productores agropecuarios.