El monitoreo y alerta temprana es un elemento fundamental del sistema de respuesta a emergencias, pero no lo es todo.
Como se comprobó en noviembre de 2022 y 2023, las lluvias intensas pueden hacer colapsar autovías, puentes y túneles, inundan parqueos soterrados de edificios y causan desplazamiento de comunidades.
De hecho, en algunos países los ciclones y huracanes obligan a evacuar ciudades enteras, y en el caso de República Dominicana, suelen ser barrios ubicados en zonas vulnerables los que requieren ser evacuados.
Sin embargo, las afectaciones causadas por estos fenómenos naturales involucran, casi siempre, a los equipos de rescate y salvamento, con los que también existe una deuda histórica.
Los cuerpos de bomberos y la Defensa Civil cumplen un rol esencial en la primera línea de respuesta ante desastres, pero trabajan en condiciones muy precarias.
En muchos municipios, incluso en el Distrito Nacional, los miembros de los bomberos deben comprar sus propios uniformes, botas, cascos y equipos de asistencia a las víctimas. El déficit de dotación no solo afecta la seguridad de heridos y enfermos, sino que compromete la seguridad de los propios rescatistas y la efectividad de sus intervenciones.
Para revertir esta situación se requiere una política pública que garantice el financiamiento estructural y sólido, la profesionalización del personal de atención a emergencias y su inclusión plena en los sistemas de seguridad y protección civil.
Es fundamental dignificar la labor de quienes arriesgan sus vidas para protegernos a todos.
Otro aspecto en el que se debe mejorar la respuesta a emergencias para salvar vidas es la comunicación entre instituciones para que, a través de protocolos comunes, se agilice el tiempo de respuesta a las emergencias.
Ese proceso debe involucrar directamente a a las fuerzas de seguridad del Estado, específicamente, la Policía Nacional y la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) y deberían jugar un papel decisivo en facilitar el desplazamiento de ambulancias, camiones de bomberos y equipos de rescate y atención a emergencia durante una crisis.
Es una constante ver que estas unidades pierdan valiosos minutos atrapadas en el congestionado tráfico de la ciudad, en donde, además, muchos conductores no son suficientemente colaboradores para cederles el paso de manera inmediata.
Esto sólo se podrá revertir integrando a las unidades motorizadas de la PN y de la Digesett como escolta o flanqueadores de las ambulancias y camiones de bomberos.
En resumen, República Dominicana necesita una atención e inversión integral en todo el sistema de prevención y alerta ante eventos hidrometeorológicos, que además fortalezca la respuesta y atención a emergencias, para asegurar la protección de las vidas de los dominicanos y las dominicanas que, como pudimos comprobar en los trágicos acontecimientos de las últimas semanas, llegan a ser totalmente dependientes del trabajo de estos organismos públicos.