Tras la muerte del Líder Supremo de la República Islámica de Irán, Alí Jamenei, noto que varios periodistas y analistas nacionales e internacionales repiten una expresión que parece natural, pero es incorrecta: la llegada de “un nuevo Ayatolá” al poder.
El problema de esa expresión es que “Ayatolá” no es un cargo político.
Ayatolá es un título religioso dentro de la jerarquía del islam chií, existen cientos de clérigos que poseen ese título. Ni siquiera están todos en Irán ni son todos iraníes, pues los hay en otros países donde hay musulmanes chiitas como Irak, Líbano, Baréin, Kuwait, Yemen. Asimismo, en alguna zona de Arabia Saudí.
Por tanto, confundir el rango religioso con el cargo político de Líder Supremo, que es quien ocupa el cargo de Jefe de Estado en Irán, es uno de los errores más frecuentes en la cobertura mediática sobre la República Islámica.