Cambio Climático, Escritos

República Dominicana a todo calor (2/3): la niñez y el agua

República Dominicana a todo calor (2/3): la niñez y el agua

En la primera entrega puse tres piezas sobre la mesa: un estudio de Science Advances que mide cuánto calor húmedo adicional carga cada generación, una reconstrucción de más de cinco décadas de olas de calor en el Caribe publicada en Geophysical Research Letters, y el boletín de la Organización Meteorológica Mundial que confirma un episodio fuerte de El Niño en intensificación.

Las tres coincidirán sobre República Dominicana y el Caribe en el mismo semestre. Toca saber sobre quién cae esa “bomba de calor” y qué está ocurriendo ya, mientras escribo, en el territorio dominicano.

LA NIÑEZ HEREDA EL CALOR

El estudio de Science Advances sobre los efectos del calor en la niñez no habla del Caribe en particular porque es un trabajo global, pero introduce una variable que el análisis climático suele tratar como detalle demográfico y que es el corazón del problema: la edad.

El 43% de todos los niños entre 0 y 9 años ya soporta al menos treinta días adicionales de estrés térmico al año como consecuencia directa del calentamiento de origen humano.

Solemos decir que los niños de hoy heredarán un mundo más caliente y un clima más extremo, pero esa herencia los está afectando desde su nacimiento, están pagando, y muy caro, las consecuencias de un problema que ellos no causaron.

El estudio de Science Advances precisa además que se trata de calor húmedo, es decir, la combinación de temperatura y humedad que impide que el sudor se evapore y que el cuerpo se enfríe, el tipo de calor que el trabajo sobre las olas de calor en el Caribe asocia a una sensación térmica cercana a los 46 grados, aunque este año ya llegamos a los 47 grados de sensación térmica en Santo Domingo y Barahona, según reportó Listín Diario citando a Indomet.

Ambos estudios, realizados desde continentes distintos y con metodologías diferentes, están midiendo la misma amenaza fisiológica.

Como describí en mis artículos anteriores sobre la niñez y cambio climático, la razón por la que los niños llevan la peor parte es física antes que social, ya que tienen una mayor superficie corporal en relación con su masa, transpiran con menos eficiencia, regulan peor su temperatura interna y dependen de los adultos para hidratarse, para buscar sombra, para reconocer cuándo se están sintiendo mal y para recibir atención médica.

A eso se suman los factores sociales: dependen de la casa que les tocó, del techo que tenga esa casa, de si hay agua en la llave, de si la vivienda cuenta con ventilación y/o refrigeración, etc.

Llevémoslo ahora al calendario dominicano, porque el año escolar 2026-2027 inició en el que podría ser el trimestre más caliente del año, en aulas concebidas para una ventilación natural que fueron diseñadas, en muchos casos, para un clima que ya no existe.

Esto puede ser un problema serio en un país cuya capital acaba de ser nombrada, por la literatura científica, entre las urbes caribeñas con mayor incremento de olas de calor. Porque uno lee la cifra de 560 millones de niños en el mundo y los imagina lejos, hasta que mira a un niño sentado en un pupitre de Los Alcarrizos, de Mao en Valverde, de Jimaní, de Azua o de Montecristi, a la una de la tarde.

República Dominicana a todo calor (2/3): la niñez y el agua

YA NO ES PRONÓSTICO

Nada de lo anterior describe un escenario futuro, estamos hablando de la República Dominicana de los últimos tres o cuatro meses y, probablemente, de los próximos cuatro a seis meses.

En su boletín de sequía meteorológica correspondiente a junio de 2026, el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) informó que veinticuatro estaciones hidrometeorológicas registraron un total de 1,197.3 milímetros de lluvia, apenas el 44.72% de la precipitación normal, un déficit del 55.28%.

Ninguna de las veinticuatro alcanzó su valor normal: los faltantes van del 93.92% en Jimaní al 24.43% en Arroyo Barril. Un informe posterior del mismo organismo, reportado por Listín Diario, sitúa los déficits mensuales en −46.0% en mayo, −54.5% en junio y −45.3% en julio.

Conviene registrar también lo que atenúa el cuadro, porque de otro modo el diagnóstico se vuelve inservible. Juana Sille, especialista meteorológica del Indomet, ha señalado que los primeros cuatro meses del año llovió por encima de lo normal, y que ese excedente acumulado ha amortiguado buena parte del daño que los déficits posteriores habrían causado.

Es decir, el inicio del año fue un colchón, pero no una solución. Eso explica por qué el país no está en emergencia declarada y también por qué esa reserva se está gastando. Por su parte, el Ministerio de Agricultura reconoció a finales de agosto que todavía no dispone de una evaluación cuantificada de las pérdidas económicas provocadas por el déficit de lluvias de 2026.

Donde el efecto ya es medible es en el agua que llega a las casas. Según informes de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) difundidos por Listín Diario, la reducción de lluvias en las cuencas que alimentan los ríos Haina, Isa-Mana, Duey e Isabela ha recortado la producción del acueducto Haina-Manoguayabo en un 68% y la del acueducto Isabela en un 65%, mientras que los sistemas Isa-Mana y Duey operan con más de un 60% menos de producción.

En Los Alcarrizos, Pedro Brand, Pantoja, Los Girasoles y los residenciales de la avenida República de Colombia hubo bajas de presión, interrupciones y necesidad de recurrir a camiones cisterna. Es decir, que esos sistemas estarían funcionando a un tercio de su capacidad instalada.

En los embalses, el descenso es sostenido y conviene leerlo con precisión, porque el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) reporta el volumen total almacenado, que incluye el volumen muerto y no equivale al agua efectivamente aprovechable.

En volumen total almacenado, el sistema pasó de 1,526.72 millones de metros cúbicos el 23 de julio, un 75.63% de la capacidad conjunta monitoreada, de 2,018.63 MMC, a 1,343.89 MMC el viernes 21 de agosto, equivalentes al 66.57%. En ese corte, Monte Grande estaba en 44.7%, Sabana Yegua en 55.5%, Sabaneta en 55.8% y Tavera en 66.9%, mientras Monción y Hatillo se mantenían por encima del 80%.

Una advertencia metodológica adicional para quien compare con años anteriores: el denominador cambió. El INDRHI reportaba en 2025 una capacidad nacional de 1,830 MMC y en 2026 reporta 2,018.63 MMC, tras la incorporación de Monte Grande. Cualquier comparación interanual de porcentajes sin ese ajuste es incompleta.

Pero tal como advierten los estudios que cité en la primera entrega, el problema es regional. Del otro lado del canal de la Mona, el cuadro ya escaló de categoría: Puerto Rico recibió el 26 de agosto una declaratoria federal de desastre agrícola por sequía, con cerca del 62% de su territorio bajo sequía severa.

Y en el suroeste dominicano, el Lago Enriquillo y la Sierra de Bahoruco ya muestran el estrés hídrico a simple vista.

El punto que hay que subrayar es cronológico: todo esto ocurrió antes del pico de calor, porque la Organización Meteorológica Mundial sitúa la máxima intensidad de El Niño entre noviembre 2026 y febrero 2027. La NOAA ubica justamente en el trimestre octubre-diciembre la mayor probabilidad de que alcance categoría de muy fuerte.

Es decir, que a estas alturas sólo estamos en la antesala del periodo de calor intenso y bajas precipitaciones.

La antesala, entonces, ya se parece bastante al cuadro completo. En la tercera y última entrega abordaré la trampa que va a dominar el debate público de los próximos meses, una temporada ciclónica tranquila que parece una buena noticia, y lo que el país tendría que estar preparando desde ahora.

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About Oscar Guedez

Oscar Alejandro Guedez es periodista, docente y consultor venezolano, analista internacional, especialista en comunicación estratégica con amplia experiencia en geopolítica, cambio climático y sostenibilidad.Ha sido Analista Internacional en el Programa Expreso Matutino de Radio Televisión Dominicana, es articulista del periódico El Caribe y del portal Prensa y Gente.Es asiduo analista internacional para Telemundo, Univisión y Russia Today. Ha sido presentador de noticiarios en CDN Canal 37 y ha sido productor de varios espacios de radio y tv en República Dominicana.Se desempeñó como diplomático en la Embajada de Venezuela en Irán y fue Consul Interino en el Consulado General venezolano en Estambul, Turquía.En el ámbito del cambio climático, ha creado y liderado la implementación de Estrategias de Comunicación para el Consejo Nacional para el Cambio Climático y elaboró el Plan de Comunicación del Pacto Nacional para la Acción Climática de República Dominicana y elaboró el Plan de Comunicación de la Delegación de República Dominicana ante la COP27 (Egipto, 2022)Ha sido el responsable de comunicación de la delegación de República Dominicana en las Conferencias de las Partes de: - 2021 (COP26) - 2022 (COP27) - 2023 (COP28) - 2024 (COP29)Además ha participado en cumbres de alto nivel en África, América Latina y Medio Oriente.

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