Este informe hace el inventario de los activos que la región posee y que el mundo necesita con urgencia creciente, e invita a los gobiernos actuales y futuros a aprovecharlos para apalancar su desarrollo.
En diez meses el grupo sesionó en Chile, México y Brasil, atravesando circunstancias tan convulsas como el anuncio de Estados Unidos de salir de 66 organismos internacionales, entre ellos la propia CEPAL.
Michelle Bachelet e Iván Duque copresidieron la comisión que elaboró este informe. Que una expresidenta socialista chilena y un expresidente de la derecha colombiana suscriban el mismo diagnóstico constituye, en el clima regional actual, un hecho político por sí mismo.
Que el texto sostenga un piso analítico común tiene un valor propio que deberíamos mirar con especial atención, más aún en un continente donde las cumbres y organizaciones regionales se bloquean por diferencias ideológicas.
CINCO ACTIVOS
El informe organiza el patrimonio regional en cinco categorías. La primera son los recursos: 38% de las reservas mundiales de litio; 32% de las reservas de cobre; y más del 23% de las reservas mundiales de tierras raras, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Además, América Latina y el Caribe cuentan con casi la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta, un tercio del agua dulce y una de las matrices eléctricas más limpias del mundo.
La segunda categoría son las capacidades productivas, humanas y financieras: clústeres competitivos, plataformas de empresas emergentes, banca de desarrollo y redes de diáspora.
La tercera categoría es el tamaño de la región: 660 millones de personas, un mercado que apenas es aprovechado por los países de la región, con un comercio intrarregional equivalente al 14% de sus exportaciones.
La cuarta son los activos políticos, y la quinta, el poder blando que nace del capital cultural, creativo y deportivo.
Incorporar las industrias creativas y el poder blando al inventario estratégico constituye una novedad conceptual que aporta nuevas perspectivas de oportunidades.
CUATRO ESCENARIOS
El informe describe cuatro posibles trayectorias del orden mundial:
Reconfiguración multipolar estable
Fragmentación en esferas de influencia
Desacoplamiento extremo
Resurgimiento del multilateralismo impulsado por potencias medianas.
La Comisión acierta al abstenerse de apostar por alguno de estos escenarios en específico, aunque sí ayuda a comprender el valor de cada uno.
En mi opinión, el cuarto escenario es el más interesante, ya que describe un mundo donde los países de tamaño intermedio, que se sienten amenazados por las potencias regionales y hegemónicas que desean controlarlos, trabajan para reconstruir las reglas del orden internacional por acumulación de coaliciones.
América Latina tiene credenciales para ese papel tanto a lo interno de la región como a nivel global: una región sin guerras entre Estados, sin armas nucleares y con larga tradición de defensa del derecho internacional. Es un escenario que la región está en condiciones de empujar y trabajar.
LO QUE SE PUEDE HACER
La recomendación más pragmática del informe es la décima, que constituye un giro notable viniendo de la casa que fundó el pensamiento integracionista latinoamericano.
La CEPAL propone abandonar la exigencia de consenso pleno y avanzar mediante coaliciones de países dispuestos a actuar, con objetivos, plazos, responsabilidades y financiamiento definidos. La explicación es que, luego de dos décadas de cumbres regionales bloqueadas, este cambio libera capacidad de acción sin crear nuevas instituciones.
La propuesta es sensata, pero tiene el riesgo de que las coaliciones se armen por afinidad ideológica y reproduzcan las fracturas que paralizaron a CELAC y UNASUR.
La novena recomendación ofrece una doctrina utilizable para países pequeños: diversificar donde sea posible, alinearse donde sea necesario y conservar margen de maniobra, reconociendo los propios puntos críticos antes de que otro los descubra.
Hay además propuestas técnicas de alto rendimiento y bajo costo político. La acumulación de origen, que permitiría que insumos de varios países de la región cuenten como nacionales a efectos arancelarios, es un mecanismo de integración que funciona sin tratados nuevos. Y la octava recomendación replantea la delincuencia organizada como un problema de gobernanza territorial antes que de seguridad, lo que abre una discusión distinta a la de la militarización.
LOS SILENCIOS
Sería deshonesto pasar por alto lo que el informe calla. La intervención estadounidense en Venezuela del 3 de enero de 2026 aparece una sola vez y dentro de una oración subordinada. La emergencia humanitaria cubana no figura en el informe, como si nada estuviera sucediendo en la mayor de las Antillas.
Haití, el caso más agudo de colapso institucional del hemisferio, el país más pobre del continente que lleva varios años sumido en una crisis política y de violencia entre bandas, aparece solo en tablas estadísticas.
Esas ausencias tienen explicación. La copresidencia que le dio legitimidad al texto es la misma que le impuso estos límites, porque ningún acuerdo entre Bachelet y Duque sobrevive a una lista de países, por las diferencias ideológicas de la región que nos siguen dividiendo hasta para exponer los problemas más básicos.
Ese es el costo de producción del informe y en esa medida hay que valorarlo, cuidando que esas “manchas” no oscurezcan los aportes que el documento sí hace.
EL PISO COMÚN
El poder de la CEPAL está en las ideas que aporta y que los gobiernos pueden adoptar como propias, y por eso el pensamiento de Raúl Prebisch alimentó en su momento la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y el reclamo por un nuevo orden económico internacional. En un mundo donde las potencias negocian país por país, que los 33 Estados latinoamericanos y caribeños compartan un inventario y un vocabulario es una defensa concreta contra el divide y vencerás.
Para República Dominicana el informe ofrece algo útil e inmediato, un mapa que describe en qué conviene coordinar con la región y en qué conviene decidir sola. América Latina y el Caribe tienen lo que el mundo necesita. Nos toca tomar la decisión de usarlo en nuestro favor.
Oscar Alejandro Guedez es periodista, docente y consultor venezolano, analista internacional, especialista en comunicación estratégica con amplia experiencia en geopolítica, cambio climático y sostenibilidad.Ha sido Analista Internacional en el Programa Expreso Matutino de Radio Televisión Dominicana, es articulista del periódico El Caribe y del portal Prensa y Gente.Es asiduo analista internacional para Telemundo, Univisión y Russia Today.
Ha sido presentador de noticiarios en CDN Canal 37 y ha sido productor de varios espacios de radio y tv en República Dominicana.Se desempeñó como diplomático en la Embajada de Venezuela en Irán y fue Consul Interino en el Consulado General venezolano en Estambul, Turquía.En el ámbito del cambio climático, ha creado y liderado la implementación de Estrategias de Comunicación para el Consejo Nacional para el Cambio Climático y elaboró el Plan de Comunicación del Pacto Nacional para la Acción Climática de República Dominicana y elaboró el Plan de Comunicación de la Delegación de República Dominicana ante la COP27 (Egipto, 2022)Ha sido el responsable de comunicación de la delegación de República Dominicana en las Conferencias de las Partes de:
- 2021 (COP26)
- 2022 (COP27)
- 2023 (COP28)
- 2024 (COP29)Además ha participado en cumbres de alto nivel en África, América Latina y Medio Oriente.